Viena

24 diciembre, 2017

27484451_10155795580562928_2081145961_oViena es ese destino con el que soñamos desde niños… Palacios, edificios señoriales, armonía arquitectónica en cada calle, jardines y por supuesto música. Aunque Austria es una república desde el final de la II Guerra Mundial, la mayoría de instituciones y habitantes sienten nostalgia de imperio y probablemente sea este país del centro de Europa, el principal exponente de lo que a mí me gusta llamar: repúblicas coronadas. Nada hace pensar que los Habsburgo no continúan morando en los palacios de esta insigne ciudad viendo a través de los enormes ventanales, el acontecer de la vida austriaca.

Es una ciudad para visitar en dos ocasiones, verano e invierno. Me centraré en el invierno que es la estación que más magia envuelve a Viena, porque la Navidad aquí se vive a la manera germana que tanto gusta. Dos opciones también para el alojamiento en función del 27479270_10155795571437928_778331296_opresupuesto designado para esta escapada de fin de semana: la célebre web de apartamentos turísticos -hay verdaderas cucadas en el centro- o el Hotel Imperial si queremos de verdad, que Viena quede en nosotros para siempre.

No olviden tomar un café y la famosa tarta Sacher en el hotel del mismo nombre. Esta visita es obligada y mítica, no por ser típica es menos encantadora. Una tarde destínenla a tomar el té o merendar en el 27398067_10155795580407928_319491414_oCafé Central en la Herrengasse, después de pasear por la célebre calle del anillo –Ringstrasse– y otra, en el Café Landtmann, aquí háganlo antes o después de visitar el mercado navideño que está debajo del imponente ayuntamiento y frente a este antiguo teatro modernista.

Es imprescindible acudir a algún concierto o a alguna ópera. La Filarmónica de Viena y Los Niños Cantores de Viena son los más famosos, pero la oferta es amplia y numerosos son los espectáculos de 27398443_10155795580727928_3558868_omúsica de calidad, convirtiéndose en una gran oportunidad para contemplar los hermosos edificios donde se celebran estos conciertos como el Musikverein o la Opera Nacional.

27393971_10155795580302928_766638907_oArte por doquier en los museos de la capital de Austria. Klimnt en el Palacio del Belverdere, disfruten también de su Orangerie. La emperatriz Sisi y su esplendor en el Palacio Imperial de Hofburg donde se encuentra también el Tesoro Real y la grandeza del Sacro Imperio Romano Germánico. La Biblioteca Nacional, también situada en la misma plaza que Hofburg, la de Michaelplatz, es una de las bibliotecas más bellas del mundo y a pocos viajeros se le ocurre acudir a este Sanctasanctórum de los libros, créanme, lo mejor de Viena. Sin abandonar este centro histórico monumental e impresionante, hallaremos la Escuela Española de 27393648_10155795580662928_1960088390_oEquitación –Spanische Hofreitschule–  que realiza cada día, varias demostraciones de la doma clásica española, una ceremonia del caballo sin parangón.

Viena es una ciudad óptima para gozarla andando. No obstante el tranvía es el medio de transporte más agradable para desplazarse a otros lugares como al Palacio de Schönbrunn, al estupendísimo parque de atracciones antiguo, Prater o la zona del Hunderwasselhaus, caprichos de la arquitectura del siglo XX. Otras visitas obligadísimas las catedrales de San Carlos Borromeo y San Esteban y el lugar donde reposan los emperadores de Austria: los Capuchinos. Austria es un país católico,  si se atreven, acudan a una misa en cualquier iglesia, el recogimiento y la devoción nos hará sonrojar a los españoles… Para finalizar,  vayan a hacerse el selfie con uno de los iconos de Viena, la estatua de Strauss en el Stadtpark, cuando terminen el postureo en las redes sociales diríjanse al Edificio Secession, mientras se comen una wiener schnitzel, aunque no sea de buen gusto comer por la calle, nadie se lo tendrá en cuenta… ¡Buen viaje!

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