vacaciones sin coronas

16 junio, 2015
Familia Real © Gianni Ferrari/COVER

Familia Real
© Gianni Ferrari/COVER

¿Qué fue de aquellos veranos azules prusianos? ¿Dónde reside ahora el glamur de las veladas palmesanas? ¿Cómo se difuminó el postureo en las tradicionales regatas Conde de Barcelona y Copa del Rey de Vela? ¿Cuándo encallaron los Bribones y los Fortunas? ¿Por qué no visitan Marivent los líderes mundiales como antes los Clinton, los Príncipes de Gales, los Grecia y otras personalidades?

En esta semana que damos la bienvenida al esperado verano, todavía resuenan en el Palacio de la Zarzuela, los ecos del pulso de la Infanta Cristina a su hermano, por la revocación del Ducado de Palma de Mallorca. También en estos días de tribulación real, se cumple el primer aniversario de Felipe VI como Rey de España, esa España convulsa y ajada… Pero las últimas encuestas dan un respiro a la antigua corona española, se acabó el tan manido juancarlismo, el republicanismo es una vana amenaza y con las buenas noticias endoscópicas, la monarquía reflota a su mala prensa.

Palma de Mallorca ahora y siempre, en nuestra historia reciente, ha sido el lugar de las vacaciones oficiales de la Familia Real Española tanto en Semana Santa como en agosto. La escalinata de Marivent abordada por todos los miembros de la realeza española en mangas de camisa y mocasines, era una de las instantáneas esperadas. El primer verano de Felipe VI y Letizia como soberanos, no fue muy feliz en el Palacio de Marivent, sólo permaneció en el palacio durante todo el verano, como siempre, la Reina Sofía: la piedra angular de la monarquía española, o como la definió Pilar Urbano, la reina que ni gobernaba ni reinaba, pero cuya mano cuidaba del trono.

¿Está reñida la austeridad con el buen gusto? Evidentemente no. Conjugar estos dos conceptos es más fácil que renunciar a lo que debe ser un rey, una reina, una princesa heredera o una infanta. ¿Acaso es más elegante el que abusa de marcas, que el que lleva dignamente una buena combinación de camisa, pantalón y zapatos de marca blanca? El porte es lo más importante, y de presencia, elegancia y decoro en el vestir, entienden los reyes.

Alguno dirá que esa añoranza de imagen monárquica va contra el signo de los tiempos, pero no. Los reyes están para lo que están, y forman parte de una institución que si debe adaptarse al país, debe hacerlo sin perder su naturalidad, fusionando tradición y vanguardia. Así, éxito seguro. Echen un vistazo a la monarquía británica como ejemplo. La monarquía es ética pero también estética, mucha estética. Si al final los reyes acaban pareciéndose mucho a nosotros, correremos el riesgo de preguntarnos gravemente, para qué tenemos monarquía en España.

Por ello es imprescindible reclamar las vacaciones reales de no hace mucho tiempo en una de las ciudades más bellas de nuestro país, tan zaherida por los poseedores de su título nobiliario como por los políticos mediocres y los nuevos ricos altaneros. Pero ahí permanece aún, Palma de Mallorca, con el casco antiguo más bello del mediterráneo, con la decadencia y la armonía en las fachadas de sus palacetes y casas, sufriendo en silencio bajo la atenta mirada del Castillo de Bellver y la Catedral bañada por el mar… Sería justo y necesario, por honor a la ciudad mallorquina, volver a ese esplendor veraniego, y que la Casa Real se tomara muy en serio este nuevo cometido.

 

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