Tiempo inquieto

28 noviembre, 2016

vinilos-decorativos-mapamundi-silueta-mapa-del-mundoCon la reciente muerte de Fidel Castro, el nuevo escenario político en Estados Unidos y los cambios que se están produciendo y que se seguirán produciendo en Europa, un nuevo ciclo histórico del que vamos a ser testigos excepcionales, va a aparecer arrollando encuestas y politólogos. Esta era, equiparable para los historiadores a la posterior a la II Guerra Mundial, supone una revolución ombliguista, en la que el carácter global queda bastante relegado a un segundo plano por parte de la ciudadanía. Los países occidentales han modificado sus objetivos porque así lo han expresado sus electores.

Los retos del mundo latino-americano con la pérdida del líder decano de las revoluciones, serán los que dicte el sentido común: un obligado encuentro con el mundo occidental capitaneado otra vez, por los Estados Unidos. España tiene un papel importante en esta negociación como un enlace válido entre la Casa Blanca y las jefaturas de estado sudamericanas. Ojalá nuestra nación, adquiera verdaderamente esa vocación hispanoamericana efectiva y afectiva.

Las amenazas islamistas no cesan y a ellas va unida irremediablemente la crisis de los refugiados y la postura de Turquía. Con el final de la guerra en Siria a medio-largo plazo y consciente de su peso geoestratégico y armamentístico, Rusia avanza hacia la hegemonía total y absoluta en Asia y parte de la Europa del Este. Si como decían los analistas y los propios implicados, Trump y Putin tienen una buena relación, ¿dónde quedará Europa si su principal aliado con Estados Unidos era el Reino Unido y el Brexit está a la vuelta de la esquina? Mucho va a tener que trabajar la Unión Europea para convencer a sus estados miembros y al pueblo en general, para reconstruir una unión política y no meramente económica, que esté a la altura de las exigencias de esta nueva era histórica, de este tiempo incierto donde sólo los fuertes tendrán voz y voto.

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