San Petersburgo

4 noviembre, 2017

sp-1Es una de las ciudades de Europa cuyo conjunto arquitectónico, puede perfectamente hacernos creer que seguimos en el siglo XIX. San Petersburgo, rebautizada como Petrogrado y Leningrado a lo largo de la historia del siglo XX, es la capital cultural y sentimental de la Rusia Imperial y la Rusia actual que tanto quiere emular el glorioso pasado, aunque para ello tenga que mezclar periodos tan antagónicos como el de los zares y el soviético. Un viaje obligado para aquellos que quieran seguir buceando en el profundo mar de la historia de Europa.

Estimados amigos y seguidores de estos cuadernos napoleónicos, les recomiendo como primera parada: el Hermitage. Se puede adquirir una entrada que incluya el Palacio de Invierno y los demás palacios adyacentes, que albergan colecciones y colecciones del mejor arte del mundo. Sigue siendo un museo a la antigua usanza, con todas la comodidades de la modernidad, sin romper el ambiente romántico. Las salas son inmensas y están distribuidas de manera formidable. Las vitrinas mantienen la imagen de los primeros museos, madera y cristal, dos elementos maravillosos para cuidar lo que se expone.

Reserven dos mañanas para ver los palacios de Catalina y de Nicolás II en Pushkin, y el Palacio de Peterhof en la ciudad del sp2mismo nombre, residencia oficial de los zares y cuyos parques, jardines y fuentes son delicias arquitectónicas. Es muy cómodo utilizar Uber para realizar estas excursiones desde cualquier punto de San Petersburgo. Las tardes, dedíquenlas a pasear por el Barrio Dostoievski repleto de rincones que inspiraron a los literatos y artistas decimonónicos rusos, también pueden ir de compras por la célebre Avenida Nevsky o tomar el té con pastas en el Hotel Lion Palace o en el Astoria y disfrutar en el Teatro Mariinsky. Más tarde, ya al anochecer, diríjanse a la calle Moika River Embankment, escojan un bote y disfruten del panorama que les ofrecerá San Petersburgo desde los canales. Los palacios y palacetes iluminados, aparecerán a babor y estribor. Rematen la jornada con un buena degustación de caviar y demás delicias rusas en el Restaurante Dom, que hallarán justo a unos metros en el mismo muelle donde se inició el crucero nocturno que dura cerca de una hora.

Como tierra eminentemente cristiana ortodoxa, San Petersburgo está repleta de monumentos religiosos. No deben olvidar visitar la Catedral de San Isaac, la Catedral de Kazán, la Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada y la Catedral de San Pedro y San Pablo donde reposan los restos de la mayoría de los zares de Rusia, incluido el Zar Nicolás II y su familia. Para trasladarse a esta última iglesia, destinen más tiempo para los alrededores, pues al cruzar el río Nevá, podrán aprovechar para conocer más la Fortaleza y subir al Acorazado Aurora. No pueden irse de San Petersburgo sin la tradicional Matrioshka. Las auténticas muñecas rusas pintadas a mano y de una buena madera, las encontrarán en la tienda de regalos “Museum” en la calle Mytninskaya Naberezhnaya, 7-5, en la misma zona de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo.

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