prusia

20 septiembre, 2017

federico_iiEste post queridos seguidores y amigos de Los Cuadernos de Napoleón versará sobre una de mis naciones favoritas desaparecidas. El mítico país de Prusia nació como una región ocupada por nobles germanos durante el siglo XIII, que bajo la Orden Teutónica, cristianizaron toda esta área báltica. Tres siglos más tarde, se transformó en un ducado importantísimo. El Ducado de Prusia se unió al Margraviato de Brandeburgo, cristalizando así el nacimiento del Reino de Prusia: la esencia de la Alemania como potencia europea en los siglos XVIII, XIX y principios del XX. Formaron parte de este reino la totalidad o parte, de los territorios actuales de estas naciones: Alemania, Polonia, Rusia, Lituania, Dinamarca, República Checa…
La capital inicial del Reino de Prusia fue Könnisberg, una ciudad meridional, auténtico escenario de un libro de cuentos medievales. Posteriormente la corte se trasladó a Berlín, para que la dinastía Hohenzollern en el siglo XVII, rigiera de una manera más centralista, el vasto imperio alemán del cual eran llamados a gobernar.
¿Qué rememora Prusia? Reminiscencias de un genial ayer, Borussia en latín -a ustedes les debe sonar ese equipo de fútbol alemán- Preussen en alemán, fue la potencia militar por antonomasia en el siglo XVIII. Dispuso de un ejército temido, respetado y admirado por los demás imperios, cuyos uniformes azules tuvieron como origen las pruebas químicas de un prusiano, de ahí el nombre con el que teñían sus casacas y que hoy está catalogado como el Azul Prusia o de Berlín.

Prusia es sinónimo de preponderancia, de esplendor, de hegemonía, de estilo y el paradigma de la evocación dieciochesca. Fue el máximo exponente de la figura del rey como caudillo militar, sirvan de ejemplo los nombres de los emperadores Guillermo I, Federico III y Guillermo II el último káiser y rey de Prusia. Hablar de Prusia es ya hablar de Alemania, de Bismarck y su obra unificadora a imagen y semejanza del Sacro Romano Imperio Germánico, deshecho por Napoleón.

En el mapa podemos comprobar la complicada área territorial de este país extinto, cuyo color azul prusiano queda como gotas de pintura caídas de manera caprichosa en el atlas de Europa. Todo ello por varios motivos, uno de vital importancia: la orografía propia de los países centroeuropeos, donde cobra relevancia el elemento geográfico que jalona su uniformidad estética topográfica con los lagos, los ríos caudalosos, los sistemas montañosos y alguna que otra península.

La otra cuestión a tener en cuenta en la difícil cartografía de este reino desparecido, es la geopolítica, culpable también de esa apariencia abstracta en el plano del viejo continente, provocada por muchos ducados, grandes ducados y principados, así como reinos germanos, que se mantuvieron al margen del Reino de Prusia, siendo soberanos hasta el final de la I Guerra Mundial, donde también desapareció el Reich, la monarquía y Prusia como reino.

Durante la República de Weimar, Prusia se convierte en un estado libre con parte de su espacio físico menguado por el Tratado de Versalles. Con la llegada del nacionalsocialismo, la originaria patria del Canciller de Hierro se convierte en un estado autónomo. Al final de la II Guerra Mundial, con la derrota de Hitler y la Alemania Nazi, los soviéticos toman el control de esta región hasta su disolución total como Prusia Oriental en 1947. Könnisberg, la primigenia capital de Prusia pasó a llamarse Kaliningrado dentro de la URSS. Hoy día mantiene el nombre ruso y la afiliación nacional de la tierra de los zares, formando el Óblast de Kaliningrado, una zona federal de Rusia. La Prusia Occidental es en estos momentos, dos estados federales (länders) de la Alemania unida después de la caída del muro: Berlín y Brandeburgo.

la mesa del rey salomón

3 septiembre, 2017

02-alaricoEstimados seguidores y amigos de Los Cuadernos de Napoleón, hace unos años una noticia en el ABC de Madrid, nos llenaba de alegría a los amantes de la Arqueología y de sus aventuras: se iniciaba la búsqueda del famoso tesoro de Alarico en tierras italianas. Alarico I fue el rey godo que saqueó Roma en el 410 d.C. considerado el primer monarca visigodo de España, aunque nunca llegó a pisar el suelo de nuestra patria.

Una película española de clara vocación surrealista, “Buñuel y la mesa del rey Salomón” 2001, sacó de los viejos armarios de los archivos arqueológicos, un antiguo asunto de los grandes misterios de España, el célebre mueble bíblico que formaba parte del botín adquirido en la ciudad eterna, por el rey visigodo anteriormente citado. Carlos Saura dirigió este film, desempolvando así la magia de uno de los interrogantes de la arqueología nacional: la tabla del rey de Jerusalén.

Parte del Tesoro de Alarico permaneció en Italia, a España -la Hispania Visigoda- traen los godos, la mesa de Salomón a la capital de su reino, Toledo, como narran las crónicas andalusíes para esconderla en las Cuevas de Hércules. Este mismo relato histórico por parte de los musulmanes que invadieron España, describe la composición de la mesa de la siguiente forma: mezcla de oro plata con tres cenefas de perlas.

Varios estudios de investigadores nacionales e internacionales, coinciden en que los montes de Toledo aún esconden en sus entrañas, botines, cofres y auténticos tesoros de los godos, como el célebre Tesoro de Guarrazar hallado a mediados del siglo XIX, gracias a la obra generosa de la Naturaleza y sus torrenciales lluvias que dejaron al descubierto lo más grande de la orfebrería visigótica hallada jamás en nuestro país. Ni hallazgos relevantes en esta materia, ni excavaciones arqueológicas en la vieja Iberia, han dado con el anhelado mueble del hijo de David. Pero todos los archivos y memorias del pasado, relatan su existencia muy lejos de las leyendas y cuentos folclóricos tan abundantes en las épocas románticas de Europa.

Abierta está pues, la ventana, la puerta de la indagación. No se debe descartar el futuro descubrimiento de la reliquia del templo judío. La aventura de encontrar la Mesa del rey Salomón sigue siendo una asignatura pendiente para la arqueología española y por ende, de la universal. En tierras hispanas se halla este tesoro, disponemos de voluntad, emoción y medios para conseguirlo. ¿A qué esperamos?

tengo miedo

21 agosto, 2017

sfMe encantaría poder no sentir miedo, una sensación tan magnífica propia de los héroes de los cómics: omnipotencia, superpoderes, que a mí se me resiste. Yo soy un común mortal y sentir miedo es lo más razonable para afrontar todo lo que estamos sufriendo y para lo que nos espera.

Tengo miedo porque estamos en manos de políticos que están muy mal de la cabeza, sí. Políticos que anteponen su ideología a la seguridad de sus ciudadanos. Bolardos, barreras, maceteros… nada se puso en las Ramblas de Barcelona, porque la Generalitat hizo caso omiso a la circular del Cuerpo Nacional de Policía y a la advertencia de la CIA hace escasos dos meses ante un posible atentado en la ciudad condal cuyos objetivos primarios eran la Rambla y la Sagrada Familia.
Tengo miedo porque no puedo pasear por mi país, por mi ciudad, con garantías. Tengo miedo porque parte de las autoridades de nuestro país nos exponen a la tragedia.

Tengo miedo porque la prensa española ponía en tela de juicio a la policía belga y alemana con sus respectivos atentados, y en Barcelona no hemos sabido contar terroristas abatidos, botellas de butano y apuñalamientos.

Tengo miedo porque los terroristas de DAESH nos han declarado la guerra y nuestros políticos nos llenan las plazas de velas, canciones, eslóganes, palabras huecas, pero no nos defienden. La gente, el pueblo, muere asesinada en Europa. Tengo miedo porque mi gobierno está acomplejado y no quiere poner el ejército en la calle como en París o Bruselas. Tengo miedo porque siento inseguridad. Tengo miedo.

Tengo miedo porque los terroristas tienen muy claro su objetivo y nuestros gobiernos no. Tengo miedo porque por motivos políticos, los TEDAX de la Guardia Civil no pudieron entrar en el chalet de los terroristas y quizá hubiéramos sabido con antelación todo lo relacionado a la célula y evitar el drama. Tengo miedo de la poca coordinación de la policía por culpa de este guirigay de las autonomías.

Tengo miedo de la manipulación de los medios porque dulcifican a los terroristas, tengo miedo porque no me quieren mostrar las fotografías de los niños muertos en España, pero sí el del pobre niño sirio en aquella playa. Tengo miedo de la gente que se puso la bandera de Francia o la de Bélgica en los atentados que allí acaecieron y tengan vergüenza de poner la suya cuando sucede en casa, sí tengo miedo.

Tengo miedo porque los yihadistas saben de nuestras debilidades. Tengo miedo porque ellos vencen y nosotros perdemos. Tengo miedo porque la gente grababa en vídeo con sus teléfonos móviles en vez de socorrer a las víctimas. Tengo miedo porque estamos perdiendo esta guerra. Claro que tengo miedo.

Lecturas para el verano

23 julio, 2017

heart_of_darknessLas bicicletas eran para el verano, recordaba la brillante película de Jaime Chávarri basada en la obra de teatro del añorado Fernando Fernán Gómez, y ahora por desgracia, los libros también. Durante el curso que comprende las estaciones de otoño, invierno y primavera, el trabajo, la familia, la casa, los niños, los amigos, el afterwork, la comida dominical con la familia política, las redes sociales… impiden a la mayoría de los mortales, la lectura de un buen libro y relegan esta tarea deliciosa para el verano. Craso error. No obstante, puestos a continuar con las modas de nuestros días en los que estos dos meses del estío son los ya indicados para leer, vayamos con algunas recomendaciones.

Decía Josep Plá, que quien leía novela a partir de los 35 años era un cretino. Yo suscribo parte de esta máxima del genio de las letras catalanas, pero por otros motivos… Me asombra ver que tuiteros, bloggers, influenciers y demás fauna “intelectual” contemporánea de la era del postureo, escriba libros, los publique, los venda y el público los lea. ¡Por Dios bendito! ¡Dice más la fórmula de un detergente que esa lista de páginas envenenadas! ¡No pierdan el tiempo! ¡El verano es sagrado! ¡La mente también! carmen-laforet-nadaNo lean por favor, novelitas de la chica que se compró un mono, o la mujer que tenía una palmera en casa y se secó, o cualquier libelo sobre el chico que tenía un gato en el armario y salió por el balcón de la vecina… Háganme caso los más jóvenes, y ya que nuestro sistema educativo nos ha apartado del librepensamiento, de la independencia intelectual, del juicio crítico y de ser hombres y mujeres de provecho, aparquen esos libritos y vuelvan a los clásicos: leer y aprender, leer y enseñar, leer y viajar, leer y conocer, leer y articular un lenguaje individual propio alejado del tuit. No será fácil una primera lectura para las víctimas de la LOGSE, pero no se ofusquen, ayúdense de un diccionario, de una edición comentada o envíen un email a su antiguo profesor de literatura o filosofía.

Para lo que queda del mes de julio y para iniciar el mes de las vacaciones por excelencia, aconsejo la Eneida de Virgilio, la Ilíada o la Odisea de Homero. Sobre autores españoles, atrévanse con Por tierras de Portugal y de España de Miguel de Unamuno o Nada de Carmen Laforet, y con la literatura inglesa y para los que presumen de idiomas, El Corazón en las tinieblas de Joseph Conrad o Los Buddenbrook de Thomas Mann para los más germanófilos. Todos ellos imprescindibles para empezar a leer de verdad. Me lo agradecerán. Recuerden que un buen libro es una manera fantástica de viajar. Volvemos en septiembre. ¡Feliz verano amigos y seguidores de Los Cuadernos de Napoleón!

 

EL GRAN AUSENTE

3 julio, 2017

macarronEstá de moda la ingratitud. Está de moda tutear a todo el mundo. Está de moda ser un mediocre. Está de moda no reconocer la excelencia. Está de moda olvidar. Así es España. Los taconazos y cabezazos que tanto resonaron en las salas y antesalas del Palacio Real para rendir pleitesía a Juan Carlos I, ahora son silencios clamorosos y partes de una desmemoria común que avergüenza.

S.M. El Rey Juan Carlos I, fue el gran ausente en los actos conmemorativos del LX Aniversario de las primeras elecciones democráticas en España. No entraré a valorar estos 40 años de Democracia ni el reinado del primer Borbón después de Franco, pero fue este rey sin lugar a dudas, la piedra angular de lo que España es hoy. El Generalísimo le dio todos los poderes posibles y Juan Carlos I los cedió a la nación, esa misma nación que hace dos días, no dejó que apareciera en las Cortes la figura más trascendental de nuestra historia en las últimas décadas del siglo XX. ¿Y por qué? Dualidad, dicen. Dos reyes en la Carrera de San Jerónimo invitan a la confusión. Comentan tertulianos sabelotodo, que la abdicación de 2014 dejó sombras en cuestiones protocolarias, se debió renombrar a Juan Carlos y Sofía con otros títulos de la Corona como hizo Holanda con la reina Beatriz, ahora princesa. No creo en absoluto que ahí radique el problema, pues sabemos que el Rey, a secas -como diríamos vulgarmente- en mayúsculas, es Felipe VI, y el rey Juan Carlos o la reina Sofía, son tan reyes como la reina María Cristina, el rey Alfonso XIII o Isabel y Fernando. Ha habido coexistencia de reyes en ejercicio con las abdicaciones de sus progenitores siempre. Recordemos a Alfonso XII y a Isabel II, a Fernando VII y a Carlos IV o a Luis I y Felipe V. ¡Mucha falta de lectura en nuestros tertulianos! ¡Mucha ignorancia! Que el rey Juan Carlos no estuviera en el Parlamento el pasado miércoles, corresponde a una mala decisión de las míticas y típicas camarillas de asesores y malos consejeros presentes durante toda la historia, meciendo las bambalinas de este gran teatro nacional llamado España.

Peligroso ha sido también, el intento de deslegitimar aquel consenso de 1977 cristalizando en la carta magna de 1978. Mezquino es tratar de engañar a los jóvenes españoles con la necesidad de otra reforma y hablar de la plurinacionalidad del estado. Hay que huir de esos cantos de sirena, pues curiosamente vienen de las mismas filas moradas, la de los amigos del chavismo, del terrorismo, de los que niegan calles en Alicante a Ignacio Echeverría… lejos están de la paz y de la concordia que propulsaron los artífices de la Transición con Juan Carlos I a la cabeza, muy lejos.

Estupor internacional

20 junio, 2017

merkelEstimados seguidores y amigos de estos cuadernos napoleónicos, desde el último post sobre política internacional en el blog, parece que el mundo sigue hacia un abismo mientras asisten con estupor -falta de reacción para los de la LOGSE y podemitas- los gobiernos occidentales. Al tótum revolútum de Oriente Medio, con Irán sufriendo atentados yihadistas, y la república islámica respondiendo con bombardeos a DAESH en Siria, se une la decisión de Egipto y Arabia Saudí de bloquear a Catar y demás intríngulis sunitas y chiítas, el avispero árabe cada vez es más numeroso y difícil de solucionar.

El Reino Unido está saliendo de Europa por la puerta de atrás, con más dolor y sufrimiento del que esperaban, no por los golpes terroristas de cada semana, que también, sino por poseer ahora uno de los gobiernos más débiles que se recuerdan en la historia británica,  lanzando la idea negativa a la Commonwealth en particular y al Universo en general, de que Inglaterra ya no es lo que fue. Lo que añadirá riesgo y desventura en las negociaciones del Brexit.

La Francia de Macron y la Alemania de Merkel parecen apuntalarse a duras penas en un proceso inicial, y en estos momentos con  más suerte electoral, se aferran a la esperanza para seguir apostando por una Europa fuerte y unida. Algo que se asemeja más a una quimera que a una realidad. Rusia y Estados Unidos, Trump y Putin, siguen sin desvelar su arquitectura internacional para acometer toda acción ante los desafíos islamistas, norcoreanos y populistas. El mundo en vilo esperando sus ruedas de prensa…

En la vieja piel de toro, en España, el socialismo intenta resurgir con un mensaje tan ambiguo como disparatado: “España nación de naciones”, cuya soberanía según el nuevo PSOE, será del pueblo español. Pero si es una nación de naciones, ¿qué pueblo español Sr. Sánchez será el de todas esas naciones que tenga la soberanía? Si es una nación de naciones ¿es un estado de estados? pues toda nación debe tener estado, de lo contrario, parafraseando al Sr. Pujol, ¿qué coño es eso de nación de naciones? Lea mucho Don Pedro este verano, estudie constitucionalismo, filosofía política y algún clásico y luego vuelva con otro mensaje para otoño, un otoño que se pronostica clave y con mucha tensión. Más cordura y altura política, los españoles se lo agradecerán.

alfonso xiii

3 junio, 2017

alfonso-xiiiLa figura de Alfonso XIII ha sido siempre objeto de duras críticas, leyendas negras y demás compendios malintencionados que presentaban la España del Borbón, como una etapa oscura que daba paso a una época iluminada, dorada e idílica como la II República Española. Lejos de esa hagiografía absurda, es vital que reconozcamos una vez más, y ahora desde Los Cuadernos de Napoleón, el verdadero papel de D. Alfonso de Borbón y Austria.

Los inicios del reinado alfonsino coincidieron con el sistema político conocido como la Restauración, un sistema liberal pero no democrático, algo bastante generalizado en la Europa del siglo XIX. El turno de partidos capitaneado por Cánovas y Sagasta empezó a enrocarse provocando una falta de oxigenación parlamentaria que empezaba a repercutir en la nación. Dicho sistema parlamentario empezaba a hacer aguas por todos lados: sufragio imperfecto, pucherazos…

A pesar de este sistema político caduco: el reinado de Alfonso XIII fue el escenario de una España que emprendía un despegue económico y demográfico, equiparándose poco a poco a las demás potencias europeas, pues nosotros salíamos de unas guerras civiles como las dinásticas y otras de mayor envergadura como las de Cuba y Filipinas; y no era fácil estar a la altura de los demás países.

La Constitución de 1876 dotaba a la Corona de un poder fuerte. Este papel del monarca hizo que en ocasiones, deseando la regeneración del país, el rey tomara decisiones, como árbitro de la nación, menos acertadas, como el apoyo a una fallida dictadura que hasta el interesado de la misma –Miguel Primo de Rivera- abandonó en los últimos meses, sustituyéndole el General Berenguer. Todas las medidas del rey fueron por el beneficio de la Nación y en aras de una mejora total de la vida española. La dictadura supuso un breve paréntesis en la labor progresista de Alfonso XIII, y digo progresista porque fue el reinado dónde España progresó.

Don Alfonso fue un rey patriota, que sacrificó sus derechos como rey de España por el amor a su país; después de los comicios de Abril de 1931, donde el gobierno pensó en unas simples elecciones de concejales, los republicanos ganaron en la mayoría de capitales de provincia, y como una mancha de aceite fueron extendiéndose por la vieja piel de toro las ansias republicanas de un pueblo acostumbrado a esos virajes pasionales. Alfonso XIII tuvo que exiliarse de España, y antes de embarcarse gritó: “¡Viva España!”. Muchos le aconsejaron que se marchara, otros tantos le suplicaron que se quedara y combatiera ante aquel atropello, pero el rey no quiso derramar ni una gota de sangre para salvar su corona. ¿Cabe mayor signo de lealtad, serenidad y sobre todo de generosidad? Pues la respuesta es negativa, echemos un vistazo a la política actual y hagamos comparaciones.

El Garum

20 mayo, 2017

 

ÁnforasEstimados amigos de Los Cuadernos de Napoleón,  este post del blog versará con algo para llevarse a la boca, no será un trozo de mármol, ni de piedra, tampoco de metal. Hablo de un rico adobo para las lozas dignísimas de los patricios romanos, esa élite que tanto dio y quitó a la civilización occidental…

Hubo en el siglo I antes del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, unos enclaves de elaboración gastronómica allende los mares de la ciudad de Rómulo y Remo, concretamente en la provincia de Hispania, la tierra más occidental del imperio, la patria de Séneca y de Trajano.

El garum o garo en español, fue el condimento estrella en los platos de los patricios romanos, sólo ellos podían adornar con sabores sus comidas, con esta salsa especial elaborada con las vísceras de los pescados y sazonada con vinagres o vinos y cobijada en vasijas, los ciudadanos de Roma se deleitaban en uno de sus pecados capitales favoritos: la gula. En la Costa Blanca, entre Baleares y la península, se encuentra Jávea en el extremo oriental más próximo a las islas. Allí en los años 50 del siglo XX, una arqueóloga perteneciente a las familias oligárquicas del Régimen, encontró un lugar maravilloso donde construir su casa de verano, ni en sus mejores sueños pudo imaginar jamás dicho asentamiento estival, pues a las pocas semanas, esta mujer iría descubriendo más de lo que pensó en un principio al ver varias columnas amontonadas y arrinconadas por los dueños de un barecito que ocupaba el solar en cuestión. María Dolores Serres Sena, arqueóloga, hija y hermana de arqueólogos originarios de una de las ciudades más importantes de la Hispania Romana, Tarraco, procedió a las excavaciones y empezaron a emerger ánforas, utensilios y elementos que hacían pensar en una factoría alimenticia. Un momento en la vida de esta aventurera de la historia, digna de una película de Hollywood, ¿no creen?

Fotografía del MARQ

Fotografía del MARQ

María Dolores se unió a la prestigiosa arqueóloga valenciana Gabriela Martín Ávila, para profundizar en el estudio de los restos arqueológicos hallados en su finca, publicando en 1970 la conclusión del mismo con “La Factoría Pesquera de la Punta del Arenal de Jávea”. El primer compendio arqueológico serio, sobre esta materia en nuestro país. La punta del Arenal, dónde hoy se encuentra la casa de Serres Sena y el Parador Nacional de Turismo, fue una pequeña ciudad con casas de obreros, factoría, y mansión del patricio que los comandaba. Así pues, con el trabajo de estas dos mujeres pioneras en la arqueología española, pudimos descifrar la importancia de Jávea en el comercio del Imperio Romano. Los barcos iban y venían de Hispania a Roma, con ánforas llenas o vacías –dependiendo del trayecto- de aceite, de vino y vasijas con el rico garum, el maravilloso jugo gastronómico. Jávea junto a Mallorca, se convirtieron entonces en dos de las principales exportadoras del garum hasta el siglo III d.C. Luego llegó el final de una era y un imperio, pues cada época tiene su potencia política y militar, y cada hegemonía su mármol y su día como decía Antonio Machado…

Los Von Richthofen

3 mayo, 2017

El exploradorExiste una familia alemana que me tiene encantado -de encantamiento, de hechizo- desde que tengo uso de razón: la familia Von Richthofen. Me he divertido mucho leyendo historias de Ferdinand y Manfred, ambos con el título de barón del Imperio Alemán. Ferdinand era geólogo y explorador, tío carnal de Manfred, el Von Richtofen más famoso, conocido como el Barón Rojo, el glorioso piloto de la I Guerra Mundial que tantas gestas brindó en el aire de la contienda. Dos grandes personajes históricos de aventura en mayúsculas. Aunque esta semana la reseña será para el tío y un discípulo del geólogo, el sueco Sven Hendin.
 
Ferdinand encarna a la perfección el mítico explorador romántico del siglo XIX, aunque no dejó nada escrito sobre sus primeros viajes a China, él fue el que acuñó en 1877,
richthofen_1el término La Ruta de la Seda para el célebre y milenario camino comercial, que sirvió no sólo para los negocios y el conocimiento de exóticas piedras, telas… sino para que también el budismo penetrara hasta el interior de Asia.

Von Richthofen volvió a Asia después de sus viajes por América, para explorar Java y más tarde volver a China, el país que le tenía embrujado. 

Sven Hedin sí recogió todas las singladuras en los primeros años del siglo pasado, por el Desierto de Gobi, China, Mongolia y publicó numerosos trabajos científicos. Hedin llegó a descubrir nacimientos de ríos como el Indo, y bautizó cordilleras como las Transhimalayas, después de explorarlas. Participó en varias expediciones mixtas, donde científicos europeos y chinos recorrían las tierras por conocer en unas jornadas llenas de magia, aventura, cansancio y trabajo, mucho trabajo.

 

 

INCERTIDUMBRE

20 abril, 2017

marine-le-pen

Mientras nos llegan imágenes crueles de los asesinatos de estudiantes en las calles de Venezuela, perpetrados por los matones y los policías de su majadero presidente, en Europa todos los focos iluminan de mil colores el símbolo de nuestro continente: la Torre Eiffel. Es la hora, ahora así, de la verdadera existencia de Europa. Los franceses están convocados en una primera vuelta el próximo domingo, a elegir a su presidente por cinco años. Nunca las encuestas estuvieron tan reñidas. Pero obviando a los medios y sus quinielas, todo indica que una fuerza política puede obtener el porcentaje necesario de apoyos, impidiendo la segunda vuelta. Hablamos de Marine Le Pen y su Frente Nacional.

Los partidos políticos evolucionan. Mientras en España la extrema derecha es inexistente, con Podemos aparece una extrema izquierda preocupante y los partidos tradicionales PSOE y PP, van hacia el abismo por la corrupción, el desafecto y la guerra civil constante. Es cierto que desde España vemos con recelo al Frente Nacional de Le Pen. Sí, es peligrosa para España una victoria del FN en Francia, y para Europa, pero no para Francia. Seamos sinceros. El FN no es aquella formación que fundó Jean Marie en los años 70, no es un partido de corte fascista. Nos gustará más o menos su tono y su puesta en escena, pero es un partido democrático que aglutina a millones y millones de franceses de todas las edades y de toda índole social, económica y cultural. En nuestro país tampoco el Partido Popular es hoy la Alianza Popular de los “Siete Magníficos” ministros del Franquismo, ni los Socialistas aquellos leninistas que otrora promovieron golpes de estado y revoluciones en plena II República. Seamos serios, tengamos perspectiva y acometamos los nuevos retos con sentido común. Si Marine Le Pen llega a ser la siguiente presidente de la República Francesa, habrá que dialogar desde Bruselas para que la Unión Europea no desaparezca en semanas. Suena duro, pero es la pura realidad.

También sigue creciendo la incertidumbre en Oriente Medio y en Asia. La política internacional de Estados Unidos, que desde estos cuadernos napoleónicos ya vaticinábamos como un punto final a la política nefasta de Obama y un puñetazo en la mesa donde está el tablero de juego por parte de Trump, ha dado un giro inesperado para advertir a Rusia, a China, a Siria, al iluminado de Corea del Norte y a la comunidad internacional en general, que Estados Unidos vuelve al terreno de la política internacional para quedarse como adalid de la democracia, cabeza y cola de las decisiones estratégicas y en definitiva para volver a ser la policía del mundo. Nada que objetar. Pero en Siria, Trump se equivocará y mucho, si implanta una guerra total contra el Gobierno de Assad. Derrocar al régimen sirio,  no debería ser el principal objetivo de este conflicto, el enemigo es DAESH. Si los Estados Unidos continúan así, Siria se convertirá en una nueva Libia -el gran problema que nos dejó Obama y Hollande- un país sin el control de una dictadura, que abre el camino al caos islamista y el poder de su violencia. Libia es una nación donde la esclavitud y las mafias sexuales, junto a los atentados y la radicalización constituyen los pilares de este nuevo estado. ¿Queremos lo mismo para Siria?

En esta incertidumbre global, Europa se la juega en unos días. Debemos ser conscientes del tiempo que nos ha tocado vivir, abandonando el buenismo ilustrado, empezando a reconstruir nuestro continente para que seamos actores principales en el escenario internacional. ¿Hará falta a partir del domingo otro golpe de mesa donde se juega el asunto internacional por parte de Europa, y luchar por esa hegemonía que contrarreste a los Estados Unidos? Sin duda.