Memorias de África II: Zanzíbar (Tanzania)

20 octubre, 2017

Vela latina en la playa.La isla de Zanzíbar (Tanzania) es el refugio perfecto para los que buscan un paraíso de la naturaleza, con viajeros y pocos turistas, mucha historia, esencia por doquier y cultura en cada piedra. Llamada la Isla de las Especias por el papel importante que tuvo este lugar en el comercio, Zanzíbar fue influyente en el Imperio Otomano, siendo clave en el tristemente conocido mercado de esclavos.

Una semana o cinco días, serán más que suficiente para conocer a fondo la isla y empaparse de todo lo que ella esconde. La ruta del viaje puede iniciarse en la zona septentrional de Zanzíbar.  Una hora y veinte minutos durará el trayecto en coche desde el aeropuerto, por caminos y carreteras jalonados de bosques de palmeras y plataneras, hasta el norte de la isla. Allí hallarán algunos complejos hoteleros que valen mucho la pena y que están alejados de la parafernalia de otros países turísticos. Una arena blanca inmaculada les besará los pies. No olviden los atardeceres en las embarcaciones de las míticas velas latinas.

Después de unos días de tranquilidad, cualquier viajero amante de lo auténtico, debe visitar la ciudad de Stone Town. Callejear por el bazar, perderse por sus angostas calles, conocer la Lonja y  tomar un buen té en el Africa House Hotel, el característico club británico que guarda toda la esencia de la época colonial.

Después de las visitas obligadas a la Catedral Anglicana y al Mercado de Esclavos, es altamente recomendable enrolarse en una embarcación en el varadero al lado del antiguo edificio del reloj, e iniciar la excursión a Prison Island o Isla Changuu, una isla donde llegó a construirse una cárcel que no llegó a usarse, cuad-zan-3-copiapara convertirse más tarde en hospital para enfermos de Malaria y que ahora alberga un hotel, varios restaurantes y unas de las maravillas de la naturaleza: las descomunales tortugas casi bicentenarias.

No hay que olvidar que Zanzíbar forma parte de Tanzania, un país eminentemente musulmán, pero que respeta profundamente las demás religiones, conviviendo con un número importante de cristianos -católicos y protestantes- sin conflicto alguno, por ello no está demás respetar sus costumbres en sus playas y en sus calles. Anímense, vale la pena.

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