catalunya triomfant

28 septiembre, 2015

cataluna-espanaFiniquitado el tema de la independencia de momento, ahora pongamos negro sobre blanco en el panorama político derivado de la noche electoral del 27-S. Cataluña pierde. Sí. Y mucho. La fractura social, el paro económico y social de esta autonomía, converge en un letargo peligroso que va ir conjugándose con una confrontación ideológica demasiado anacrónica. Un parlamento resultante bastante complicado y dividido. Ingobernabilidad, inestabilidad política y otra convocatoria electoral autonómica en el pensamiento de muchos. Mientras tanto, los colegios, los hospitales, las grandes multinacionales en estado precario e incierto.

Artur Mas, es el gran perdedor. El gran defenestrado. No será presidente de la generalidad catalana, para ello necesita los votos de la CUP, que ya ha dicho que no piensa investir a Mas ni a las buenas ni a las malas. El Molt Honorable ha hundido a su partido CDC después de aniquilar la gran coalición catalanista CiU, símbolo de la derecha moderna, paradigma del nacionalismo moderado y producto de mucho poder, mucho dinero, mucho cargo a lo largo de estos casi 40 años, todo al traste. Sus correligionarios jamás se lo perdonarán.

Artur Mas ha partido Cataluña en dos: el voto de las opciones independentistas Junts pel Sí y CUP no superan el 48% mientras los otros partidos no separatistas se llevan el 52%, más votos pero menos escaños. Caprichos de la Ley d’Hont. Pero ni de lejos, lo que Mas y Junqueras (ERC) pronosticaban.

UDC con el ínclito Duran i Lleida como presidente, no logra ni un representante en el parlamento regional. Adiós pues al demócrata cristiano y su apuesta por el ni sí ni no, sino todo lo contrario.

ERC, la izquierda republicana uniéndose a la derecha de CDC, ha provocado que muchos votos radicales hayan sido trasvasados a la CUP. En este sentido, la gran alianza para el Sí, ha supuesto un grave error estratégico para las formaciones políticas de Mas y Junqueras. Ahora la CUP irá comiendo el terreno de ERC y sustituyéndole como referente independentista de izquierdas. El votante tradicional de ERC mutará.

Sobre los socialistas… ¡Qué bien baila este chico! Gracias a las banderas de España, a los bailes, a las intervenciones de Pedro Sánchez, Felipe González, pero sobre todo, a la contundencia con la que Susana Díaz ha lanzado mensajes sobre la unidad de España para los catalanes, muchos andaluces de origen, actuales catalanes, han dejado de lado las veleidades separatistas, y es que lo que no mueve el corazón, no lo mueve nada.

Podemos, la gran desilusión. El efecto Colau se evapora como humo de canuto, ni uniéndose con los comunistas de ICV, logran un resultado decente. Pablo Iglesias cavila, algo va mal…

El Partido Popular de Cataluña, queda como algo testimonial. Ya me encargué tiempo atrás de decir, que en ciertas zonas de España, el PP cambiaba las siglas o se abstenía de presentarse por el bien común dejando paso a otras formaciones. Deberían hacer una jugada maestra por patriotismo. El amor a España requiere sacrificio ¿no? pues deberían dejar el testigo de la españolidad catalana y su lucha, a Ciudadanos. A medio o largo plazo,  cabe esperar un pacto de C’s y PSC, si a ello sumamos los votos de del PP, de UDC, algún descontento de Podemos y muchos burgueses de Convergència, la alternativa a la amenaza separatista será real y factible. ¿Estarán dispuestos nuestros políticos a esta inmolación por el bien común?

Para el final la gran promesa: Albert Rivera y la gran ilusión: Inés Arrimadas. Ciudadanos logra la victoria de la noche. Se coloca como segunda fuerza política, con un empuje constitucionalista digno de admiración. Con el resultado de C’s, el 27-S se transforma en el pistoletazo de salida para las elecciones generales, de facto las elecciones catalanas se convierten en clave nacional, algo poco previsto, sinceramente, pero muchos españoles, y no sólo de Cataluña, vieron a Albert Rivera y su proyecto, la manida tercera vía o quizá la única apostillaría yo, algo  motivador para volver a creer en la política y en esta gran nación. La labor de Ciudadanos en Cataluña, ha calado en el resto de españoles. Es posible defender a España, partirse la cara desde un escaño de un parlamento proindependentista y hostil día tras día, lanzar mensajes de optimismo, aire fresco y mucha sensatez con discursos rígidos pero constructivos, no excluyentes y cargados de razón, es posible y se valora por el votante, Inés y Albert lo han demostrado. Aún hay esperanza en Cataluña y por ende, en España que tome buen nota el partido del Gobierno de la Nación.

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