el arte y las sombras

3 septiembre, 2015

podencoSoy un neófito en arte moderno, mis inclinaciones y pasiones por el arte terminaban con Dalí, tanto en su obra famosa y no tan famosa, como en su literatura desconocida. Como diría el genio de Figueras: con él y Velázquez no me interesaba aprender nada más.

Lo he manifestado siempre, un país cuyas iniciativas artísticas de calidad sólo vienen de los propios artistas y no hay un respaldo institucional, es un país que no me interesa en demasía. Mucho tiene que ver mi educación humanística propia de otros tiempos para esta afirmación, como tampoco me ha interesado jamás la utilización de la cultura como arma política de los mediocres, ese gran ejército que domina España en varios campos como el del Arte.

Sin arte, todo está apagado. El color que emerge desde las sombras es el gris. Todo lo que nos importa, no tiene vida ni tiene aliciente alguno para seguir querer viviendo. No me produce amor un país que no cuida de sus pintores, sus músicos, sus escultores… Mucho deberán esforzarse los consistorios y sus recién estrenados concejales del ramo, para cambiar y apostar por la excelencia artística, y que no huya hacia una arcadia imposible.

Poco tiempo había tenido para pasear por mis angostas calles del casco histórico de Jávea este mes de Agosto. Digo mías, porque en ellas aún tienen residencia mi abuela y algunos familiares cercanos, y sobre todo en ellas están depositados todos los recuerdos de una infancia, que no se evaporan nunca, pues algunas cosas permanecen como siempre.

Así es la Calle Engreñó, otrora Oscar Esplá y más allá todavía en el tiempo la Calle de Cánovas del Castillo, pues allí vivió Julio Cruañes el jefe del partido conservador, bautizando su vía con el nombre del insigne estadista español. Es sin duda mi calle favorita como todos los que me conocen saben. Como oasis en medio de un desierto, como el de mi caro Egipto, un mediodía de este verano ardiente del año 15, llegué a un templo de sentidos, entré en la Galería de Arte El Podenco sita en la Calle Engreñó o Cánovas del Castillo, como prefieran.

El Podenco es un espacio de arquitectura tradicional y de vanguardia, la casa está felizmente restaurada con un gusto exquisito por su propietaria Chus Monrabal. Vicente Talens, es el artista que me cautivó con su obra, su forma y entusiasmo en transmitírmela. Hasta finales de Septiembre tienen tiempo suficiente para disfrutar de este rincón propio de otras épocas pasadas y por venir. El próximo año volverá con nuevos proyectos sin perder el sabor de encantamiento que ha provocado en tanta gente…

No todo es arte ni cultura en el mundo de hoy, pero créanme queridos seguidores de Los Cuadernos de Napoleón, que lo que allí encontré en El Podenco, era arte surrealista en mayúsculas, acierto interiorista, misticismo arqueológico, atmósfera de ayer y de mañana, y mucha cultura. Tan maravillado he quedado que he aprovechado este altavoz napoleónico para compartirlo con mis lectores, vale la pena la escapada… Lo aseguro.

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