LA CURIOSA RELACIÓN DE SEVILLA Y JÁVEA.

5 febrero, 2018

tc6Jávea perteneció al Marquesado de Denia y Ducado de Lerma, cuyos títulos y casas fueron agregados en 1659 a una de las grandes familias europeas: el Ducado de Medinaceli, que tenía su sede principal en Sevilla, así es como empieza de una manera fortuita la relación de la capital andaluza con nuestra villa. Los Duques de Medinaceli -desde la incorporación de la casa Denia-Lerma: señores de Jávea- tenían como morada un fantástico Palacio de mediados del siglo XV, conocido como la Casa Pilatos, donde tenía fijada su residencia la XVIII Duquesa de Medinaceli y XIX Marquesa de Denia: la Excma. Sra. Dª. Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa.

Siendo Denia, la ciudad oficial del marquesado, no nos es ajeno que muchos duques y sobre todo duquesas consortes, tuvieron especial predilección por Jávea. Sirva como ejemplo María Teresa de Moncada y Benavides, que regaló a Jávea, la primera imagen de Jesús Nazareno, incorporando a nuestra tierra, el culto a imágenes tradicionalmente andaluzas.

Pues bien, no termina nuestra peculiar vinculación sevillana con estos episodios históricos. El principal y verdadero nexo con la ciudad del Guadalquivir nace con el comercio pasero. Las flotas de Jávea se dirigían a Sevilla como puerto último español, antes de sus periplos a Londres y Norte América. Era el flujo tan continuo que desde Sevilla se traían para nuestro pueblo: utensilios de cocina, muebles, y sobre todo, los típicos recipientes de barro a precio de saldo como los conocidos llibrells (barreños con motivos florales o de otra índole que servían para escurar; rara era la casa que no poseyese un llibrell sevillano, incluso aún encontramos algunos en varias viviendas xabieras. A parte, era más rápido ir a Sevilla que a Valencia, puesto que por tierra se tardaba lo que no estaba escrito…y por el mar la ciudad del Turia no era un puerto primario para el comercio javiense. Esta comunicación periódica con la vieja Hispalis, hacía posible que se encargaran trabajos como los relacionados con la imprenta. Por ello encontramos algunos libros o programas religiosos con el nombre de Sevilla estampado en la cubierta o portada; es el caso de los grandes fastos que se organizaron en 1856 con motivo de la “liberación” del cólera-morbo bajo la mano del Nazareno. La imprenta de dicho librito era la de Antonio Izquierdo en la calle Francos números 44 y 45, posteriormente esta librería-imprenta pasaría a denominarse A.Izquierdo y Sobrinos y ocuparía unos veinte números más abajo de la misma calle sevillana.

Fue tal el contacto andaluz, que los nuevos barrios del puerto se les denominaron Sevilla y Triana, separados por el río y con el puente, emulando así la ciudad andaluza. Hoy día sólo ha permanecido el nombre de Triana. El puente se movió de sitio y el barrio de Sevilla queda en el recuerdo de algunos javienses, sobre todo los hijos y nietos de aquellos soldados del Ejército Español que estuvieron movilizados durante algún tiempo en Jávea, por las Guerras del Desastre del 98, nacidos en Sevilla o carabineros –cuerpo desaparecido en 1940-, destinados en los diferentes cuarteles de Jávea, que decidieron echar raíces en nuestro peculiar paraíso, casándose con muchachas valencianas uniendo a nuestro elenco de apellidos: los sevillanos Montilla y García, entre otros. Y cómo símbolo, también tuvimos nuestra sevillana Torre del Oro: El castillo de les Mesquides, que reposaba a pocos metros del agua como también lo hace el emblemático monumento de Sevilla a orillas del Guadalquivir.

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